27 jun 2011
Hambre
Siempre que tengo hambre, me como una mazorca sancochada, con mantequilla derretida y queso fresco. Ese mismo día también tenía hambre, pero no habían mazorcas y los supermercados estaban cerrados. No podía hacer nada mas que pensar en comer. Me puse un sombrero, un abrigo y fui a mi talle. Tenía hambre. Fui a visitar a mi vecino Tomas. Tenía hambre. Me ofreció una taza de café pero me negué. Tenía hambre. Me ofreció un trozo de pastel y lo acepté. Aun tenía hambre. Trajo a su cachorro y lo dejó jugando conmigo. Él fue a dejar los platos a la cocina. volvió y encontró el cuarto manchado de un líquido espeso, rojo como el color de un camión de bomberos. Volví a mi casa, me quité el abrigo y el sombrero, me limpié la boca y escuché el grito de Tomas. Ya no tenía hambre.
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